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Poesía venezolana para niños. Breve paseo temático

Uno de los temas y de los géneros de los que se ocupa la literatura para niños es el de la poesía, un tema y un género que, entre nosotros, ha sido un tanto soslayado, desprestigiado, asociado a la cursilería, la mojigatería, la rima fácil, pero que también, seguramente por éste y otros motivos, es de los menos conocidos. Justamente por eso y porque durante los últimos meses del año pasado pude concretar una vieja aspiración de preparar una pequeña antología de bolsillo, de poesía para llevar en el bolsillo, es que he querido abordar aquí y compartir con ustedes: un breve paseo temático por la poesía para niños escrita en el país.

Su gestación, producto de años de gozosa lectura e investigación, se debe tanto a la pura y simple intención de celebrar la palabra poética, como a una preocupación y necesidad de responder a realidades confrontadas en el medio educativo, al trabajar con docentes y bibliotecarios de nuestras escuelas públicas. La primera de ellas es la opinión un tanto generalizada, de que no existe poesía venezolana para niños, la segunda: la afirmación, en mi opinión más equívoca aún, de que a los niños no les gusta la poesía, que es un género que no les interesa; la tercera y la cuarta -según mi punto de vista más cercanas a la verdad, lo que seguramente ha alimentado las dos afirmaciones anteriores-se resumen en la carencia de libros sobre el tema, y en el poco espacio que se da a la poesía en nuestras aulas, a veces por falta de material, y otras, por el desconocimiento o por el temor de muchos docentes que se sienten poco preparados para abordarla y entregarse a su lectura con libertad, fuera del dictamen o dictadura de un programa de estudio, un libro de texto o una guía de interpretación.

Y es que más de una década de trabajo con escuelas públicas del país a través del Proyecto Papagayo de la Fundación Provincial nos ha demostrado (a todo el equipo de facilitadores) no sólo que a la mayoría de los niños les gusta la poesía, y que a muchos maestros -tal vez a más de los que suponemos- también, sino que tal y como lo han afirmado grandes poetas y pensadores: la poesía es un ingrediente imprescindible para sensibilizar, expresar, comunicar, dialogar, compartir, interiorizar, reflexionar, confrontar, examinar, crecer y madurar, en fin, que es un alimento necesario, para la vida, pues como dice George Jean en su conocido libro sobre la imaginación infantil, son esos “sueños activos de los poetas“ los que permiten “una aprehensión más viva de la realidad múltiple del mundo por parte de los niños y los hombres” (1).

Los estudiantes participantes de Papagayo –muchachos entre los 9, 10 y 11 años la mayoría, pero que pueden llegar a los 15 y 16 – leen poesía, y no sólo leen sino que escriben una gran variedad de textos o composiciones líricas: además de los juegos de palabras y divertimentos como trabalenguas, retahílas o rimas cómicas, a los que de por sí y naturalmente se inclinan, escriben adivinanzas de una gran diversidad y belleza, cultivan con entusiasmo nuestras composiciones tradicionales como las coplas, las décimas y los corríos, escriben conjuros o sortilegios, canciones y rap, han inventado también sus propias fórmulas casando algunas de las anteriores como las “copla-adivinanzas” o los “versicuentos”, y escriben muchísimo poemas -entre los que abundan los dedicados al amor- apropiándose también de formas que podríamos considerar un poco más sofisticadas como son los ideogramas, los caligramas, los aforismos y greguerías, y llegando a expresarse con verdadera sutileza, tal como la que puede verse en el poema titulado Los sueños de Brenda Barito, una niña de una escuela de Carayaca, de once años de edad:

Los sueños
son como gotas de rocío
que caen
y se esparcen,
dándole alegría a los días
y dejando a las flores suspirar. (2)

Adolescentes que a través de la poesía abordan temas como el paisaje, la vida rural, los animales, la familia, el amor, pero que también hablan sobre las necesidades, el hambre, la droga, la violencia, la muerte, que muestran su preocupación y sentido de pertenencia en textos como “Hechizo para hacer una Venezuela mejor” o “Brebaje para tener a nuestros héroes en el corazón”. Y que al ser entrevistados sobre su experiencia de escritura, responden frases como ésta de Verónica, una estudiante del estado Anzoátegui:

Aprendí el valor de la escritura, el poder expresar mis sentimientos por medio de las letras, poder decir todo lo que tú sientes… escribir algo es como hablar con una persona, contar todas tus cosas ¿no? es como hablar con alguien que te escucha, que te escucha calladita y comprende todo lo que dices, que no te critica nada, eso es lo que más me quedó, el poder valorar la escritura (Anzoátegui, V. V., 1° EMD, Ganadora nacional 1998/1999).

Entonces últimamente más estimulada por esta experiencia de contacto con niños y jóvenes que acogen la poesía con entusiasmo y de maestros que desean contar con un mayor repertorio de poesía venezolana para niños, preparé una selección de poesía a la que he dado el título de A la una la luna (3), primer verso de Letras para mi primera lección de piano del admirado poeta venezolano Aquiles Nazoa, fundamentalmente porque reúno allí poemas breves –de una, dos estrofas a media cuartilla la mayoría- que tienen también un acento musical. Son setenta y dos poemas de treinta y seis autores –treinta y uno de ellos venezolanos y cinco nacidos en el extranjero, pero que han publicado y hecho vida en el país-, agrupados en secciones temáticas, a través de una experiencia editorial en la que los textos prácticamente se fueron organizando ante nuestros ojos, según los contenidos más frecuentes, es decir, de acuerdo a los temas con los que nuestros poetas se han sentido más afines a lo largo del tiempo, y que en principio nos conduce a nueve áreas temáticas:

El paisaje: lagarto verde, gris… (título tomado de un poema de Angel Miguel Queremel) reúne versos sobre el paisaje y los elementos de la naturaleza: la luna, la madrugada, las estrellas, la lluvia y el verano, de autores como el propio Queremel, Velia Bosh, Efraín Subero y Miguel Ramón Utrera.
Para los árboles y las flores: tal como lo dice el enunciado, son versos a la amapola, al espino, la hierbabuena y los árboles, de Rafael Olivares Figueroa y Carlos Augusto León, entre otros.
Del mar y los marineros: canciones o breves versos sobre la arena y las olas, el puerto, la partida, los temporales y los animales marinos, de poetisas como Esther María Osses y Beatriz Mendoza Sagarzazu.
Juegos, rondas y risas: juegos de palabras y temas como las diversiones infantiles y el humor, entre los que destacan los poemas de Eduardo Polo y de una novel autora como Marina Araujo.
En la cocina: textos que hablan de la cotidianidad de la comida y de los ingredientes o los oficios de la cocina, de autores algo olvidados como Morita Carrillo y de otros todavía poco valorados como Jesús Rosas Marcano.
En el país de las maravillas: poemas protagonizados por los personajes de los cuentos de hadas, magos, duendes, príncipes, sapos y brujas, entre los que se incluyen escritores tan distantes en el tiempo como Andrés Bello y Marielba Núñez.
Esos señores los animales: por supuesto, una de las secciones más ricas, con poemas en la que se canta tanto a los pequeños insectos del jardín, la tara, la hormiga o el ciempiés, como al rabipelado, el mono y la pereza, y que incluye también cuentos en verso de autores como Francisco de Sales Pérez, Fanny Uzcátegui, Aquiles Nazoa y Rosario Anzola.
Bajo la estrella encendida: la Navidad: textos que celebran la festividad más importante entre nosotros, entre los que brilla especialmente Manuel Felipe Rugeles.
Para finalizar con la sección ¿Y el amor? que incluye este tema universal y eterno, en las voces de los contemporáneos Luiz Carlos Neves, Jacqueline Goldberg y Montserrat Rull, que nos hablan de miradas, pensamientos, novias y claveles.

 

Temas que, a su vez, esconden o asoman otros temas, como el de la infancia, la nostalgia, la paternidad, el tiempo, la eternidad o la muerte, bajo una gran diversidad formal y estética que abarca desde la poesía clásica o tradicional, escrita bajo estrictas leyes estróficas y métricas, y el legado del romancero, hasta la poesía de verso libre, el aforismo y el haikú.

Con la intención de ofrecer un tipo de acercamiento más informal y lúdico, nos ceñimos a un orden temático y no al cronológico de autores, pero sin embargo, tal y como se puede comprobar por los escritores mencionados y las notas bibliográficas que aparecerán al final de la obra, la selección comprende desde autores que marcaron los orígenes de la literatura venezolana hasta escritores contemporáneos. Textos de un poeta clásico del siglo XIX como Andrés Bello y de quienes publicaron a partir de las primeras décadas del siglo XX, como Jacinto Fombona Pachano, Angel Miguel Queremel, Rafael Olivares Figueroa, Luis Barrios Cruz y Manuel Felipe Rugeles, Poetas que publicaron a partir de los años sesenta y setenta, más conocidos por su obra para adultos, como: Alberto Arvelo Torrealba, Miguel Ramón Utrera, Carlos Augusto León, Andrés Eloy Blanco, Vicente Gerbasi y Fernando Paz Castillo, e incluso de un escritor más conocido como narrador como es Oscar Guaramato. Textos de un grupo de mujeres como Morita Carrillo, Luisa del Valle Silva, Ana Teresa Hernández, Carmen Delia Bencomo, María Esther Osses, Flor Roffé, Beatriz Mendoza Sagarzazu, Marisa Vannini, Josefina Urdaneta y Fanny Uzcátegui que impulsaron el género. De autores más conocido por sus estudios sobre Literatura Infantil Venezolana y Latinoamericana como Efraín Subero y Velia Bosch, y de destacados poetas como Jesús Rosas Marcano y Aquiles Nazoa, que hoy en día se revelan como máximos exponentes de nuestra poesía infantil, en textos, a veces líricos, a veces humorísticos, que en parte han sido rescatados por los editores para este público específico. A ellos se unen nuevas voces poéticas como las de Rosario Anzola, Luiz Carlos Neves, Montserrat Rull, Marielba Núñez, Marina Araujo, y Eduardo Polo, que según nota bibliográfica es un joven licenciado en letras que trabaja en la Unesco, pero que a decir verdad es un nuevo heterónimo utilizado por nuestro reconocido poeta Eugenio Montejo, para firmar su Chamario, libro en el que nos ofrece poemas ingeniosos, divertidos y hermosos, construidos a la manera de los Limerick ingleses, que nacen, como gran parte de nuestra última poesía infantil, bajo la influencia de puros y grandes líricos (Olivares Figueroa, Rugeles, Utrera) y la confluencia del juego y el humor.

Nuestra invitación es para que los adultos -maestros, padres, abuelos, promotores y animadores de lectura-, compartan la lectura de la poesía con los niños y jóvenes de la manera más espontánea, natural y placentera, es decir, que vivan de la mano de nuestros poetas, de los que escribieron antes y de los que escriben hoy, la experiencia única de encontrarse, reencontrarse y reencontrarnos en uno de los mejores lugares posibles: el país de la poesía.

María Elena Maggi

 

______________
1. Jean, George. Los senderos de la imaginación infantil. Los cuentos, los poemas, la realidad. México: Fondo de Cultura Económica. 1990.
2. Lo que escriben los niños. Caracas: Fundación Provincial. 2003
3. A la una la luna. Poesía venezolana para niños. Edición y selección de María Elena Maggi, ilustraciones Carmen Salvador. Diseño María Angélica Barreto. Caracas: Zaratán producciones – Zaratán Libros. 2007.

4 comentarios »

  1. Mariaelena, estaba buscando poesias infantiles por autores venezolanos para mi nieto porque esa era su tarea a realizar, para el dia siguiente, me detube a leer todo tu escrito y me llamo la atencion tu queja del porque, en las escuelas, los maetros hacian poca interacion con sus alumnos de la poesia, creo que es una gran verdad. mi hija que estudia en la universidad me dijo que no habia encontrado en la interned, PId AV, y me pregunte porque?, y creo ahora mas en tus quejas, y para hacerte una confecion, no recuerdo que algun maestro de primaria o secundaria, nos halla leido poesia alguna, espero que cambie ese concepto de las autoridades educacionales, y para finalizar tratare de inculcarle a mi nieto, la querencia de la poesia.

    Comentario por jose ramirez — 18 mayo 2011 @ 6:57 PM | Responder

    • Qué bueno José, ese es uno de los roles más importantes que podemos cumplir los abuelos, enamorarlos de la palabra y de la poesía, gracias por tu comentario.

      Comentario por María Elena — 18 mayo 2011 @ 9:48 PM | Responder

  2. Thank you for writing comments and giving us a great update.
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    Comentario por Kathryn — 29 marzo 2013 @ 7:31 PM | Responder

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    Comentario por radson-jinstalschaatsteam.nl — 30 abril 2013 @ 2:48 PM | Responder


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